España: Morbo e hipocresía

          La gente es hipócrita por naturaleza. Le sale solo y tan fácil como respirar. Se ayudan entre ellos pero solo cuando la ocasión lo requiere, como por ejemplo, el caso de Julen de hace unas semanas: un niño de dos años cayó en un pozo y empresas de toda España, constructoras y mineras, ayudaron a sacarlo. Todo el país se preocupó y se volcaron de lleno en la situación. Personas que no ven los telediarios pasaron a estar todas las tardes pegadas al televisor esperando noticias del niño. Si les preguntabas te respondían que les daba pena, es decir, se compadecen de los padres, se ponen en la piel de estos. Ninguno desea perder a un hijo.

         Pero luego, cuando un inmigrante intenta cruzar la frontera para poder salvar a su familia e impedir que sus hijos mueran, la empatía desaparece y la gente solo se queja: “Nos quitan el trabajo” dicen.

          Los medios de comunicación también forman parte de esta crítica y es que estos son los primeros en fomentar esta hipocresía masiva. Los telediarios daban las noticias con normalidad, salvo que cada diez minutos volvían a hablar sobre Julen, solo repitiendo información que ya había sido dada, simplemente para alimentar el morbo y la expectación.

         También sucedió hace un año con El Pescaito, el niño que desapareció en la calle de la casa de sus abuelos para luego aparecer muerto en el maletero de su madrastra. España se volcó en su familia.

         Ochenta y tres niños murieron en el norte de África en enero del año pasado y la población no se ha enterado. La gente mira hacia otro lado cuando los anuncios de Save The Children, Médicos Sin Fronteras o Unicef aparecen en pantalla, ocupando un 0,1 % de todo lo que aparece en televisión. ¿España se vuelca en las familias de estos niños? No. Las personas no se preocupan, solo fingen que lo hacen. Al final del día seguirá habiendo muerte, crueldad y sufrimiento, pero no lo vemos y entonces, hacemos que no existe.

                                                    Selenia Hernández Castillo. (2º de Bachillerato)