¿Consideras que el hambre sigue constituyendo un problema importante en las sociedades actuales?

Al escribir sobre el hambre en el mundo nos suele entrar a la mente el continente llamado África. Imágenes de desconocidos sufriendo por la desnutrición y el déficit de crecimiento nos suelen rondar por la cabeza. Países como Sudán, Yemen, Nigeria o demás, son los más destacados en esta gran devastación. Según la ONG Save the Children más de 1,4 millones de niños podrían morir de hambre en estos países ya nombrados. Alrededor de 24,000 personas mueren al día en todo el mundo, de ellas 18.000 niños, lo que nos da como resultado una cifra aplastante de 135 millones de personas alrededor del mundo.

A veces los que disponen de dinero suficiente como para poder tener una buena alimentación o simplemente gozan de un buen desayuno, almuerzo, merienda y cena, no saben valorarlo. Ese “no me gusta” de niños pequeños y no tan pequeños, o el repetitivo “no es culpa mía que niños de África se mueran de hambre”,  lo he llegado a escuchar bastantes veces. Amigos míos y no tan amigos suelen repetir frases como estas a lo largo del día, normalizando que el hambre es algo común en países no tan desarrollados y que desperdiciar la comida que otros matarían por tener en vida es algo habitual.

Realmente entristece tener que ver a personas sufrir por hambre, con lo que le gusta al ser humano la comida. Podríamos hasta decir que la mejor parte del día es la hora de comer (o cuando nos vamos a la cama) y que millones de personas en todo el mundo no puedan disponerlos por la pobreza, el cambio climático, conflictos armados como en Afghanistan.

Ahora con la pandemia, otro gran problema, la cantidad de personas que sufren por hambre se ha duplicado por los despidos masivos y la disminución de ayudas económicas. Miles de españoles han padecido inseguridad alimentaria, reducido la lista de la compra o usaron un banco de alimentos. Los países más ricos tampoco han salido bien librados. “Los datos del gobierno del Reino Unido muestran que durante las primeras semanas del cierre, hasta 7,7 millones de adultos redujeron el tamaño de las porciones de comida u omitieron comidas, y hasta 3,7 millones de adultos buscaron alimentos de caridad o usaron un banco de alimentos” advierte el informe.

En mi humilde opinión, el problema del hambre es una cuestión un poco difícil y hasta se podría decir que imposible llegar a tener una solución simple mediante una cooperación de todos los países juntos para expulsar esta enfermedad del mundo. Aunque puede ser imposible, un granito de arena de cada uno de nosotros puede hacer un cambio muy grande en todo el mundo. Mediante donaciones, regalar alimentos y demás ayudamos a mucha gente y nos llevamos un buen sabor de boca por la cantidad de favores. En mi parte, puede que no sea capaz de cambiar la forma de pensar de millones y millones de personas habitadas en este planeta pero puedo empezar por cambiar mi manera de pensar y hacer sentir a unas cuantas personas para dar ejemplo a otras de lo bueno que es ayudar.

“No puedo enseñar nada a nadie. Solo puedo hacerlos pensar”
Sócrates.

Hope Omoruyi (1º Bachillerato Humanidades)