Desde la coacción hasta la exclusión social

     En la RAE el bullying se ha definido como el acoso físico o psicológico que realizamos a un compañero. El bullying se ha convertido en el mayor problema que existe en las aulas, patios, recreos de nuestros colegios, institutos, universidades…

     ¿Acaso nos hemos mirado en un espejo y nos hemos vistos perfectos? Yo creo que la perfección no existe, entonces, ¿por qué nos burlamos de nuestros compañeros y compañeras o de cualquier persona que no encaja en la categoría de lo normal? Tenemos la vista graduada para relacionarnos con las personas que encajan en nuestro mundo de cristal, sin embargo, cuando vemos a alguien diferente, sacamos la risa burlona y la acosamos sin descanso.

     ¡Basta ya! Dentro de cada individuo hay un corazón que late y siente. También  hay personas que tienen un carácter impasible, lo que viene siendo esa persona que ni siente ni padece. Como ejemplo de ello, tenemos al experto en Casa Real, Jaime Peñafiel. Este relata que en su época de juventud sufrió bullying por su forma extraña de vestir. Según Peñafiel podría resumir su acoso empleando la frase “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”; es decir, que a los acosadores hay que pagarles con la misma moneda, despreciándolos y respondiendo con una sonrisa como el solía hacer.

     Sin duda alguna, este problema debería acabar. Mucha de las personas afectadas se lo callan por el simple hecho del que dirán o si va a tener mayor repercusión y los que lo han contado han servido de ayuda a otras personas que lo están pasando mal. En la vida todo tiene solución, lo que hay que echarle cara al problema y no hundirse en el mismo. Hay que ponerse en la piel de la víctima.

Gustavo Suárez Léon (1º Bachillerato)