El amor del siglo XXI

         Desde hace unos años el concepto que se tiene sobre el amor ha cambiado. Antes enamorarse era más bonito: las parejas se dedicaban canciones que hablaban de los sentimientos, se regalaban flores, se hacían cartas…, básicamente eran más detallistas y se demostraban en persona lo que sentía el uno por el otro. Además, los adolescentes eran más maduros y si tenían pareja se lo tomaban en serio. El respeto era primordial y no iban liándose con cualquier persona para presumir. También cuando empezaban una relación, los padres de ambos hablaban para conocerse.

Hoy en día no existe ese detalle en las parejas. Ya el regalar flores no es algo que se vea bonito, más bien se ve “cursi”. Ahora lo más bonito que hacen las parejas en dedicarse fotos en Instagram diciendo lo mucho que se aman. Lo que les importa es lo material y que, sobre todo, la otra persona suba sus fotos juntos, para que todo el mundo vea que les va bien y que están muy enamorados, aunque sea todo lo contrario.     

Yo, en parte, creo que parte de la responsabilidad reside en la evolución negativa que estamos teniendo con las nuevas tecnologías y en especial con las redes sociales. Actualmente, las redes sociales nos proporcionan información sobre otras personas las veinticuatro horas del día. Por ejemplo WhatsApp, que te dice la última conexión, o si está conectado en el momento, o si te lee los mensajes con el famoso “doble check azul”; o Instagram, que, además de proporcionarte la misma información que WhatsApp, te dice lo que siguen los demás y a lo que les dan el “me gusta”. Esto lleva a una obsesión constante por estar pendiente de la otra persona y que te imagines cosas que no son. Esto es porque los adolescentes tienen la mentalidad de que si tienen pareja, la otra persona no puede relacionarse con nadie más porque si no, ya te estaría siendo infiel, por lo que el amor que creen sentir se transforma básicamente en celos y obsesión.

Por otro lado tenemos la inmadurez que existe en estos tiempos. Los adolescentes prefieren decir que han estado con más de una persona a la vez y presumir de ello, a decir que se han enamorado de una persona y mantener intacta su privacidad. Y muchos de ellos solo se fijan en el físico, lo cual tiene su lado negativo porque muchas veces se fijan en alguien que solo les quieren por interés e ignoran a quienes de verdad les aman.

En resumidas cuentas, las parejas adolescentes de este siglo basan sus relaciones en celos, egoísmo, control, superficialidad y que la otra persona viva exclusivamente para ti. Lo cual nos hace pensar que el amor ya no es tan pasional y romántico como lo era antes, sino que es algo que muy pocas personas sienten y muchas dicen sentirlo.

Natalia Santana (1º Bachillerato)