La historia de Pacuzo (Concurso cuento-redacción «Migración. Mar de oportunidades» del FECAM curso 2021/2022)

Esta historia comienza con Pacuzo, un niño muy tranquilo, que vivía con su familia muy felices hasta que ocurrió lo inesperado.


Pacuzo tenía dos hermanos uno llamada Paco que era el menor y Alberto que era el pequeño. Paco estaba tranquilo un día con sus dos hermanos como siempre, jugando a la pelota con más compañeros suyos, hasta que llegaron
militares a invadirlos.


Pacuzo hizo una señal de alerta ya que el fue el que los vio y todos vieron esa señal y se fueron a esconder a un lugar alejado de la zona, pero eso no sirvió de mucho ya que estaban rodeado por unos veinte militares que querían conquistar el terreno y utilizar a la gente como esclavos. Empezaron los nervios de Pacuzo y sus amigos cuando uno de ellos se sacrificó para que todos escaparan. Se salió de su escondite para llamar la atención de los militares que fueron tras él y dio la oportunidad de que los demás escaparan aprovechando la situación. Algunos se negaron alejar abandonado a su amigo así que intentaron ayudarlo para que también pudiera huir del lugar.


Pacuzo tomó el liderazgo del grupo y obligó a los demás a seguirlo en la huida. Paco, el menor de los hermanos, estaba preocupado por sus amigos ya que no entendía lo que pasaba, no sabía por qué los militares los buscaban, pero Alberto dijo:

-Paco, más adelante te explicaré la situación y la verdad del porqué nuestros padres ya no están con nosotros.
A lo que Pacuzo respondió:

– No, Alberto, es muy pequeño para decirle todo lo que sucede. ¡Tan solo tiene doce años! Paco preocupado contestó:

Pacuzo, ¿no crees que también tengo el derecho de saber la verdad sobre la situación que estamos viviendo y sobre todo la verdad de nuestros padres?


Pero no era el momento apropiado para conversar. Cuando lograron huir de los militares, Pacuzo tomó la decisión de contarle la verdad sobre la situación de los padres a Paco. Cogió a Paco y a Alberto del grupo y se alejaron. Pacuzo
comenzó la conversación:

-A ver, Paco, nuestros padres hace tres años dijeron que iban a buscar una solución para salir de este lugar y se fueron de casa verdad.

-Sí lo recuerdo, hermano – respondió Paco.


-Vale, pues eso no fue así. Se fueron porque los estaban amenazando de muerte para que trabajasen como esclavos, a ellos y a nosotros. Se negaron y solo se fueron ellos; por eso, ahora nos están buscando a los tres. Alberto que no sabía esa parte se sorprendió y dijo:


-Eso no lo sabía, es decir, que se están llevando a los demás por culpa de nosotros. Tenemos que alejarnos del grupo ahora mismo para que todos estén tranquilos. Pacuzo respondió:


-Sí, por eso vamos a alejarnos a partir de ahora. Ya le dije la verdad a Monga, es el único que lo sabe. A partir de ahora estamos solos, hermanos, y debemos estar unidos como una familia.


-Hermano no entiendo una cosa, ¿dónde están nuestros padres ahora? -preguntó Paco.


-Eso sí que no lo sé. Para empezar, no sé si siguen vivos. Ya han pasado tres años de su partida, recemos para que estén bien. Por ahora preocupémonos por nosotros mismos, ya luego intentaremos salir de este lugar.


-Paco, ¿los has soportado bien? -preguntó, Alberto.Sí, solo que no sé cómo reaccionar, pero estoy bien podemos seguir adelante -contestó.


Continuaron su camino hacia la orilla y buscaron materiales para hacer una barca para salir de Senegal. De repente, Pacuzo se encontró con un militar armado e inmediatamente se escondió. Rápidamente tomó la decisión de salvar a sus hermanos menores. Así que Pacuzo cometió un asesinato ya que mató al militar con una piedra; no lo dudó ni un segundo. Pacuzo saqueó el cuerpo del militar y no encontró nada que le interesase, cogió el arma para defenderse de la situación y para cazar animales para alimentarse.

Cuando ya estaban listos los materiales, sólo faltaba preparar la barca, pero ninguno de ellos tenía idea de cómo montarla, así que la huida en barco se canceló y utilizaron la madera recopilada en construir un refugio improvisado
para que no los atacasen los animales. Tenían que encontrar un campo de refugiados que ellos sabían que estaba cerca, ya que sus padres un día se lo contaron. Pacuzo que era el más experimentado en orientarse tardó tres días en
encontrarlo.


-Hermanos, hemos llegado a partir de ahora empezaremos una nueva vida -dijo Pacuzo.

-Sí, de aquí en adelante estaremos seguros – contestó Alberto.


Llegaron al campo de refugiados y los acogieron muy bien. Se encontraron con Monga el mejor amigo de Pacuzo y con una mala noticia.

-Monga – gritó Pacuzo.


Monga se alegró de verlos sano y salvo y los tres rompieron en un profundo llanto.


-Chicos, me alegro de que estén sanos y salvos -dijo Monga.

Pacuzo, sorprendido, preguntó:


-Monga, ¿y los demás cómo están? No los veo…


-Los demás ya no están con nosotros. Todos se suicidaron cuando vieron que estaban acorralados. Logré sobrevivir haciéndome el muerto -contestó Monga.


-Monga, me alegro de verte bien, aguantemos hasta que salgamos de este lugar, ya solo nos queda poco tiempo -dijo Pacuzo.


Pasado un par de meses, llegó un camión que sería la puerta de salida de los cuatros hacia Europa donde podrían vivir una nueva oportunidad. Subieron al avión por primera todos muy nerviosos y felices de ir a Europa, sabiendo que su vida sería más tranquila y mejor. Llegando a Madrid, bajaron del avión y allí los esperaban personas que los ayudarían a matricularse en una escuela. Un mar de oportunidades se abría ante sus ojos atónitos e ilusionados.

Mikel Jordán Orejuela Hernández
Primero de Bachillerato de Ciencias
IES Feria del Atlántico

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