Mi humilde historia (Concurso cuento-redacción «Migración. Mar de oportunidades» del FECAM curso 2021/2022)

Año 1951 el comienzo de la historia, mi historia.


Me llamo Clorinda del Pilar y nací en una pequeña isla llamada Gran Canaria hace 10 años atrás. Soy la segunda hija de un matrimonio canario, en el que ella una humilde ama de casa y él un buen camarero. Un día la normalidad cambió cuando mi madre, llamada Antonia, me contó una mañana:

– Pilar debo decirte algo, vamos a hacer un largo viaje en un gran barco.
De repente mil incertidumbres pasaron por mi cabeza y pregunté:

-¿Pero por qué? ¿Con quién vamos? ¿Cuándo será?

Nos iremos en breve. Tú papá nos ha mandado a buscar – contestó mi madre algo apurada.


Lo que yo no sabía era que esto solo fue el comienzo de una vida llena de obstáculos, trabajo y vivencias. Pero mejor empezaré explicando el porqué de este viaje. Mi padre, diez años atrás, tuvo que marcharse, ya que en nuestra pequeña isla no podía sacar adelante a su familia, había mucha hambruna y necesidades. En aquellos años había terminado una guerra y estábamos en plena dictadura. Por esta situación decidió migrar a otras tierras en busca de
mejoras.


Días después, mientras mi madre guardaba nuestras cosas en grandes baúles de madera, le pregunté por qué hacíamos ese largo viaje y cuál era nuestro destino. Ella me respondió amablemente que se trataba de un país llamado
Uruguay donde nos esperaba mi papá. Él había logrado con trabajo y esfuerzo ahorrar y pagar los billetes de un barco grande que nos llevaría de un continente a otro a mi madre y a mis seis hermanos. El barco se llamada Alberto Dodero. Iba a hacer un viaje de casi catorce días ya que, aunque fuera nuevo por aquel entonces, como era lógico en aquella época no existían las mejoras mecánicas que hoy en día tenemos.


Aquellos días fueron una continua fiesta para mis diez años de edad, ya que, junto con mi tercer hermano, no parábamos de jugar y ganar los premios de los concursos que organizaba todos los días el capitán joven del barco. Mi
hermana mayor se encontraba casi todos los días debajo de la ducha del camarote ya que mareaba mucho. El resto de mis hermanos eran más pequeños y se la pasaban casi todo el tiempo con mi mamá. Uno de los días, el más pequeño de todos mis hermanos, amaneció con fiebre. Más tarde nos dimos cuenta de que tenía sarampión, por lo tanto, no podía salir del camarote, pero contagió a los restantes.

Tras superar este obstáculo, llegamos al muelle de Montevideo capital de Uruguay. Era un muelle grande y estaba repleto de gente muy alegre. Allí nos esperaba mi padre, un hombre pequeño de tamaño, de pelo rizado y con cara
de estar enfadado todo el día. Años atrás nos resultaba difícil recordar su cara, habían pasado cinco años después de nuestro último contacto. En ese momento, mi hermano pequeño iba a conocer, por primera vez, a su padre.

Él traía en sus manos una caja llena de chocolates (nunca habíamos probado el chocolate, lo que para nosotros fue un gran descubrimiento). Después de ese gran recibimiento, papá nos llevó a nuestra nueva casa, no estaba muy lejos del muelle. Al llegar bajamos todo el equipaje del coche del amigo de mi papá y nos instalamos. Era una casa algo diferente a la de Gran Canaria. Tenía un gran patio donde incluso había una higuera. En la planta principal tenía tres
habitaciones una por cada dos hermanos mientras que en la casa de Gran Canaria se compartía la casa con dos familias más, por lo que todos debíamos de dormir en una sola habitación.

Pasaron semanas y semanas y cada vez nos adaptábamos mejor a nuestra nueva vida. Acudíamos al colegio del barrio, mientras que papá seguía trabajando de camarero. Todo era bonito hasta que llego una Navidad en la que nuestra vida se cubrió de oscuridad y tristeza. La cafetería donde trabajaba mi padre se quemó, dejando a todos los trabajadores en paro y sin sueldo. Fueron unas fechas muy duras, ya que no teníamos ni para comer casi. Estuvimos
encerrados en la casa, solamente teníamos lo mínimo para para sobrevivir.

Los vecinos del barrio, al darse cuenta de la situación, se acercaron a nuestro hogar a preguntar qué nos ocurría. Cuando se enteraron del problema, se juntaron amablemente e hicieron una colecta de dinero para comprarnos los
regalos de Reyes. Me resultó asombrosa la humanidad y solidaridad con la que esas personas nos ayudaron sin pedir nada a cambio. Mis padres, estaban sumergidos en un mar de lágrimas, pero eran lágrimas de felicidad porque sabían la ilusión que despertaba en sus hijos la noche de Reyes. También conseguimos superar este problema y, aunque mi padre intentó trabajar para traer el pan a casa, vivir en Uruguay resultaba difícil porque se volvió un país caro. No pudimos seguir allí.

Uno de mis hermanos que, era mayor e independiente, viajó a Argentina y nos contó que vivir allí era más barato, por lo que decidimos viajar todos menos mi padre, ya que no alcanzaba de nuevo el dinero para todos.

Años después mi papá falleció trágicamente en un accidente de tráfico en Uruguay. Para nosotros fue una trágica noticia. Lloramos otra vez y sentimos la profunda angustia de lo que significa estar separados de nuestros seres
queridos.

Volvimos de nuevo a Uruguay para despedir a nuestro padre. Recibimos condolencias desde la Casa del Emigrante Canario, la cual fue fundada por él. Todos los canarios que emigraban a Uruguay acudían aquí a pedir ayuda, orientación o simplemente para reunirse con compatriotas y recordar sus raíces.


Seguimos con nuestras vidas y, hoy en día, de los ocho hijos que tuvo el matrimonio, dos de ellos nacidos en Uruguay, han sobrevivido seis. Nos reunimos de vez en cuando para rememorar la figura de nuestro padre y para recordar las numerosas anécdotas que vivimos.

Esta es mi historia, una historia marcada por la migración, por el viaje y por la oportunidad de encontrar un lugar en el que conquistar la tranquilidad y la felicidad. Una historia marcada por infortunios, pero también por alegrías. Una historia de amor, de solidaridad y de lucha. Mi humilde historia.


Claudia Fernández Naranjo.
1º Bachillerato Humanidades\Ciencias sociales.
IES Feria del atlántico.

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