Personas como tú y yo

Durante toda la existencia del ser humano ha existido el sentimiento de emigrar, ya sea por gusto y querer obtener conocimientos de otros países o porque (como en la mayoría de estos casos) tu país natal no tiene una buena situación. El problema está cuando podemos observar emigración descontrolada en varios países, las crisis migratorias de las que tanto oímos hablar últimamente. No es difícil observar casos en la prensa o en las noticias; sin ir más lejos tenemos el caso actual de Venezuela, donde según investigaciones de la ONU, ya han emigrado más de 3 millones de personas que huyen desesperados del régimen de Maduro. Tenemos el caso de los refugiados (sirios sobre todo) los cuales, siendo personas tan normales como tú o yo, han tenido que dejar su país por miedo a ser una víctima más de la guerra quelleva vigente desde 2011. El mayor problema llega cuando países como España o EEUU en los que no nos preocupa ser asesinados fríamente por una bomba o un francotirador se quejan de los gastos de acogida para refugiados o se niegan a aceptarlos. En nuestro caso, deberíamos recordar que no hace muchos años que nuestros grandes literatos y personas pertenecientes al arte tuvieron que huir si no querían ser fusilados y enterrados en dios sabe dónde. Y muchos países como Venezuela (que acogió a muchísimos canarios hambrientos cuando lo necesitamos) estuvieron ahí, sin negar la entrada a gente que huía de situaciones que no podían solucionar. Por lo tanto, deberíamos plantearnos mejor los comentarios del tipo “vienen a quitarnos el trabajo” (cuando entre inmigrantes podemos encontrar médicos, profesores o abogados mejor instruidos que muchos españoles) o “sólo venden drogas” cuando muchos de los grandes narcotraficantes son españoles. Por ello,  deberíamos ser más solidarios pues ¿quién nos dice que no seremos nosotros uno de ellos dentro de un par de años y se nos cerrarán puertas a una vida digna?

Shakira Morales (1º de Bachillerato)