Posverdad

En esta disertación vamos a analizar, mediante ejemplos, la posverdad y su uso. ¿Nos dejamos llevar por ella? ¿Nos tiene engañados? ¿La usan para manipularnos?

La posverdad, según psicologiaymente.com[1], se define como un “contexto cultural e histórico en el que la contrastación empírica y la búsqueda de la objetividad son menos relevantes que la creencia en sí misma y las emociones que genera a la hora de crear corrientes de opinión pública”.

Esto significa que la objetividad y los hechos que demuestran algo importan menos que la postura de alguien al respecto. Nos quiere decir que se usa para transmitir un mensaje sin importar la realidad o lo que oculta.

A continuación, analizaremos a fondo sus usos y cómo intenta influenciar a las masas sociales. Para comenzar, vamos a poner unos ejemplos que nos ayuden a ver con más claridad el tema, para lo que nos basaremos en diferentes vídeos de Rafael López Borrego[2] en YouTube.com

Como primer ejemplo, vamos a viajar al año 2001. Tras el 11-S EE.UU muestra imágenes del atentado (derrumbes, gente lanzándose al vacío, etc.) para mandar un mensaje claro y conciso contra Irak: ”tiene armas de destrucción masiva”. Esto, tal cual quedó demostrado, era totalmente falso. Sin embargo, el mensaje crea una situación de manipulación que se transmite por los medios para hacernos creer que se trata de la verdad, aunque sea mentira. Uno puede pensar que se haya usado por el mero hecho de existir ciertos intereses económicos, y que estos se ocultaron tras una cortina de humo que intentaba justificar el mensaje. Y es totalmente factible. No importó en ese momento lo que en realidad sucedió, sino el mensaje con el que EE.UU aprovechó el estado de miedo y rabia causado por el atentado para justificar el ataque a Irak.

Como segundo ejemplo vamos a tomar una entrada del 12 de julio de 2014 de la página oficial del Partido Popular que asegura que este partido lucha contra la corrupción. Esto es realmente y obviamente falso, ya que se han visto salpicados numerosas veces por casos de corrupción que ya han sido juzgados y condenados por la justicia. El problema viene cuando intervienen los medios de comunicación y las redes sociales: estos crean, con su constante bombardeo de informaciones parciales y manipuladas una situación en la cual a día de hoy hay personas que de verdad cuestionan si el PP es un partido corrupto.

Si analizamos estos ejemplos vemos que tienen algo en común muy significativo y que potencia el efecto de la posverdad: la difusión. Sin duda es lo más importante y por eso se menciona que en los medios de comunicación y las redes sociales crean situaciones de creencias y verdades que en realidad son falsas.

Esto evidencia que somos constantemente manipulados para adoptar unas creencias determinadas que al final nos lleva a un camino en el que lo que llamamos realidad está plagada de intereses, sobre todo políticos, económicos y sociales.

Estas afirmaciones se generan por la falta de información adecuada, principalmente. Nos engañan, pero no tenemos la suficiente cabeza, voluntad e información para creer que algo sea mentira y que la verdadera intención sea otra.

Vemos todos los días spots publicitarios e imágenes, y pocas veces nos paramos a cuestionar si son reales o no. Pero las asimilamos y nos creemos la verdad que nos transmiten, convirtiéndose así en nuestra verdad (o nuestra mentira).

Citar, como mención especial, a Fernando Buen Abad[3], quien explica que con la posverdad ya no habría rumores falsos, todo es verdadero mientras sirva para obturar la realidad. Básicamente, señala que todo es verdad por mucho que oculte la realidad.

Sabiendo esto a mi entonces me gustaría saber: ¿podríamos hablar de posverdad como una verdad de mentira o, por el contrario, una mentira de verdad?

Yo creo que todos somos, fuimos y seremos víctimas de la posverdad. Todos los días circulan por las redes sociales, entre otros, una cantidad inmensa de fake news o bulos que  consideramos verdad. Y esas personas que lo creen puede haber sido cualquiera de nosotros; si no lo hemos sido aún, lo seremos. Muchas veces nos gusta creer lo incorrecto porque nos halaga, nos hace creer que estamos en lo cierto o ataca a un enemigo.

Por ello, en cuanto a las preguntas formuladas anteriormente, respondería a las tres de la introducción con un rotundo sí: nos dejamos engañar y manipular por los intereses de los que nos quieren hacer entender lo falso.

Y a la que planteé en el desarrollo respondería que es una mentira de verdad, puesto que esa mentira en la posverdad refleja lo que se hace creer, y la verdad simula la realidad oculta. No comparto la opinión de Fernando Buen Abad, no creo que todo sea verdad, si no que intenta serlo de una forma falsa y macabra.

Para concluir, podemos decir que la posverdad es la manera de ocultar realidades que resulta más útil. Crea un espacio de falsa reflexión y creencia para muchas personas que piensan que esa creencia es real sin serlo. Pero eso no importa. Este es un tema del que se tienen o pueden tenerse muchos puntos de vista pero, al igual que la verdad en sí, es difícil saber de ella en su totalidad: lo calificaría como un tema infinito.

Enmanuel Ramos Gómez. 1º Bachillerato

 Bibliografía

     Posverdad (mentira emotiva): Definición y ejemplos (10 de Marzo de 2019). Arturo Torres. Recuperado de https://psicologiaymente.com/social/posverdad

     Cuatro ejemplos de posverdad (10 de Marzo de 2019). Rafael López Borrego. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=KV1-YvcQsc8

     Las mentiras y sus feligresías (10 de Marzo de 2019). Fernando Buen Abad. Recuperado de https://insurgente.org/fernando-buen-abad-las-mentiras-y-sus-feligresias/


[1]https://psicologiaymente.com/social/posverdad

[2]https://www.youtube.com/watch?v=KV1-YvcQsc8

[3]https://insurgente.org/fernando-buen-abad-las-mentiras-y-sus-feligresias/