Un balón ensuciado por billetes

         El fútbol es el deporte considerado más famoso y más visto del mundo. Cada día que pasa crece sin parar y se hace más fuerte que cualquier otro. Es un medio de entretenimiento, de ilusión y de esperanza de muchas personas que realmente sienten pasión por y para él. Pero, ¿es realmente un deporte o un negocio?

         Tomando el ejemplo del fútbol español podemos observar que, más que el deporte, importa el marketing y los billetes. Según recientes informes de la temporada 2018/2019, vemos que los ingresos que corresponden a los equipos pertenecientes a la primera división están totalmente desproporcionados. Desde el segundo (Real Madrid CF, 567 millones de €) hasta el último (Real Valladolid, 24 millones de €) hay una diferencia estratosférica. Suena ya imposible un sueño de permanencia para los equipos situados al final de este ranking y, aunque se puedan luego usar mejor o peor, no puede tolerarse.

         El señor Tebas y su genial equipo de gestión de La Liga también han decidido idear unos horarios muy bueno. Estos consisten de un sistema que está preestablecido para que siempre sea igual, lo único que cambia son los equipos que disputan las jornadas. ¿Y por qué? Fácil. Las televisiones y webs de streaming en directo oficiales pagan mucho por retransmitir estos partidos. No les interesa que los encuentros se jueguen a una misma hora. Ni por asomo. Y lo peor es que si los aficionados se quejan de que su equipo acabe un partido a las 11 de la noche, son multados. Como ejemplo está el Deportivo Alavés y su famoso entierro por la “muerte del fútbol” por el que tuvieron que abonar 4.000€

         Por no hablar también de los continuos spots publicitarios de casas de apuestas en los descansos, antes de comenzar, entre pausas… Son interminables. España debería tomar nota de lo realizado en Países Bajos, que ha prohibido todos estos lugares y tampoco les ha permitido publicitarse en las camisetas de los equipos de la Eredivisie (liga holandesa).

         Y un ejemplo de “expansión” es el ocurrido la temporada pasada con los jugadores saudíes que llegaron a diversos equipos españoles por medio de un tratado con la federación de fútbol de Arabia Saudí para lo que ellos llaman: “potenciar el fútbol árabe en Europa». ¿De verdad hace falta que diga que es mentira? No. Este tratado obviamente trajo beneficio económico para los equipos y el organismo del fútbol español, como no. Esos jugadores ni siquiera jugaron más de diez partidos en total, porque sus carreras no importan si lo que se quiere es más dinero que amontonar.

         Esto tiene que acabar. Lo que muchos disfrutamos y vivimos lo están convirtiendo en un balón ensuciado por billetes, por polémica, por el incompetente líder que cree que la suya es la mejor liga del mundo. La montaña de dinero no le deja ver la realidad. Al igual que sus ideologías políticas, mira por los ricos y lo que le interesa. A los demás, que somos su impulso, nos olvida. El tiempo pone a cada uno en su sitio, y aquí no eres excepción.

Enmanuel (1º Bachillerato)