Un viaje difícil (Concurso cuento-redacción «Migración. Mar de oportunidades» del FECAM curso 2021/2022)

1 de octubre del año 2017
No podía creer lo que estaba pasando. En ese momento ese chico estaba a punto de abandonar su país natal. Sus amigos, conocidos, familiares e incluso pequeños amoríos. No volvería a verlos más en persona.

Venezuela estaría entrando en una mala situación que se había previsto hace un par de años. Si se quedaban por más tiempo quién sabe cómo habría terminado la vida de este chico y su familia.

Era la mañana de este día el momento en el que partieron hacia el aeropuerto. El chico y su madre tenían boletos para ir de Venezuela a España, específicamente, Gran Canaria. Esto se debía a la ayuda económica que le había proporcionado la tía del adolescente que se encontraba en Gran Canaria.


Antes de partir al aeropuerto miró a los ojos a su hermano mayor y su padre, quienes todavía no podían irse puesto que no había dinero suficiente. Las lágrimas cayeron, los ojos se enrojecieron de tanto llorar. Al fin y al cabo estaba dejando atrás a las personas que eran importantes para él y su madre.


“No te preocupes, nos veremos después” Fueron las palabras de consuelo del hermano mayor junto con un abrazo. Además, las ganas de llorar aumentaron al ver a su mejor amigo despidiéndose de él. Había pasado tanto tiempo allí, eran mejores amigos desde que nacieron.


El chico, que tan solo tenía 11 años de edad, llegaría al aeropuerto de Caracas, Venezuela. Su viaje desde su hogar hasta allá fue de aproximadamente dos horas y media. Ahí empezó el viaje a la nueva vida de este chico. Donde todo empezaría a cambiar.


2
“Esto es gigante” fueron las palabras del chico al llegar al aeropuerto. Había muchas personas, había pantallas en el techo que avisaban de las salidas de los aviones. Todo en ese momento parecía increíble. El chico era joven, por lo que, sin querer, había olvidado por un momento aquella dura escena de despedida.


Su madre y él tuvieron que esperar hasta que el avión saliera, compraron algo para comer, pero la madre también tenía muchas preocupaciones encima, perder el avión o las maletas eran algunas de estas. Caminar, esperar y bostezar. Fueron las acciones que más hicieron cuando estaban en el aeropuerto. No podían hacer más ya que el avión se había atrasado un poco.

Después de aproximadamente media hora pudieron subirse al avión. El chico se decepcionó un poco al descubrir que los asientos estaban en la zona central del avión, por lo que no podía ver por la ventana.


3
El chico empezaría a vomitar en el baño del avión. Esta era su primera vez en este transporte. Estaba muy pálido y mareado, apenas pudo levantarse del asiento.


Un viaje de casi 14 horas, desde Venezuela a Francia. Así es, para que el vuelo fuera más barato debían hacer escala en Francia. Donde, por ciertas circunstancia, el avión tuvo que esperar 15 minutos para poder estacionar, lo cual les quitó tiempo haciendo que perdieran el siguiente avión.


Corrieron por medio aeropuerto para poder llegar a tiempo, pero no lo lograron. Ambos estaban angustiados, pero sobre todo la madre, quien parecía que iba a perder la cabeza en cualquier momento.


Caminando fueron hacia la recepción del aeropuerto de París y, por bendición divina, había solo una persona que podía hablar español en la recepción. Aquella mujer alta y de cabello rubio les dijo que buscaría entre los aviones que estaban a punto de salir para que ellos pudieran ir en ellos a Madrid y así continuar su viaje. Pero parecía que iba a tardar. La mujer se fue de la recepción durante aproximadamente una hora, pero no sin darles antes un vale de 15 euros, moneda que el chico no sabía que existía hasta ese momento, que servía para cualquier bazar o restaurante dentro del aeropuerto. El idioma, obviamente, no era el mismo. La mayoría de gente hablaba en una lengua que el chico no podía comprender, el francés.


Cuando llegaron al primer bazar que vieron tuvieron ciertos problemas para entenderse con el vendedor. ¿Por qué no confías en mí? Pensó el chico al ver que su madre no le dejaba expresarse en inglés, idioma que el chico creía que dominaba a la perfección. Por suerte, un señor nos ayudó, pero no porque quisiera ayudar, sino porque estábamos los
primeros en la cola y había gente esperando.


Después de eso comieron aquello que compramos y luego de unos cuantos minutos apareció aquella recepcionista, que fue su salvadora en ese momento ya que pudo conseguir que les añadieran a la lista de pasajeros en una avión que estaba a punto de salir. Pero, al ser una decisión espontánea, no pudieron tener asientos juntos, estaban separados por más de diez filas de asientos.


4
“¡Por fin! Llegamos a Madrid” Diría la madre del chico al pisar el suelo del aeropuerto madrileño. Pero no se esperaba una agradable sorpresa. Su equipaje se había perdido. Parecía ser que hubo un despiste o un error al mover el equipaje interracialmente. Pero gracias a unas palabras de una chica que trabaja en ese lugar se tranquilizaron ya que
tendrían las maletas después del siguiente vuelo.

Pero a partir de aquí no supieron como ubicarse. Había mucha gente, muchas puertas, escaleras, maletas,… Caminaban de un lado a otro buscando el siguiente avión. Recorrieron medio aeropuerto, pero era casi imposible encontrar el lugar en el que debían estar.


El tiempo se acababa, habían llegado más tarde que los demás porque perdieron el vuelo en París. A contra reloj. Corriendo, guiándose por carteles que apenas comprendían. Parecían ser infinitos los pasillos que este aeropuerto tenía. Fue imposible no perderse.


“Perderemos el avión de nuevo” pensaba la madre, pero el chico corrió, corrió mucho para llegar a la entrada de ese avión. No podían perderlo de nuevo. Llegó justo a tiempo, y allí marcaron su boleto para entrar al avión donde pudieron ir a Gran Canaria.


El viaje no duró mucho. Menos de 2 horas. Pero había buenas noticias. El chico pudo estar al lado de la ventana y pudo ver el despegar del avión y las bonitas vistas aéreas. Un cielo azul, un mar inmenso, nubes esponjosas,… Todo era agradable.


5
Las Palmas de Gran Canaria, un lugar bonito del cual el chico nunca había oído hablar.


El chico tenía en su mente la imagen de una cultura completamente diferente a la suya, otros tipos de personas, ciudades, etc. Pero no parecía haber un cambio tan brusco a nivel cultural y social, sin embargo, los escenarios dejaron desconcertados a ambos.


Al llegar al aeropuerto Canario se encontraron con la tía del chico. Casi ni la reconocía, llevaba años sin verla, no tenía tantos recuerdos de ella. Cosas que suceden una vez dejas de tener contacto con alguien.


Como no tenían dinero tuvieron que quedarse en la casa de su tía. No podían hacer nada más. Al llegar al nuevo hogar, lo primero que pudieron ver fue a unos niños pequeños, quienes serían primos de nuestro protagonista y su abuela, a la cual extrañaba mucho. Pudieron haber hecho el sacrificio de dejar a su familia en Venezuela, pero aquí fueron recibidos con los brazos abiertos. Un abrazo de cada uno. Una foto con los niños. Aunque acabaran de llegar, a la madre le pudieron conseguir un trabajo rápidamente y, sin esperárselo, el chico empezaría el instituto a la semana de haber llegado. Tenían que adaptarse rápido. Y, aunque hayan llegado gracias a la ayuda de su tía, debían devolverle el dinero, puesto que parecía ser un préstamo. Ni siquiera en familia hay regalos como esos.


Para el chico adaptarse fue difícil ya que entender cómo funcionaba todo no le era fácil. Mucha información de repente. Tardó en hacer amigos ya que tenía algo de miedo. Aún era un niño y estar rodeado de un ambiente desconocido con personas desconocidas se le hacía complicado.

La madre no fue una excepción de esta situación difícil, ya que debía trabajar mucho para poder pagar esa deuda y poder comprar los billetes para traer a su esposo y a su hijo mayor.


Pasaron los años, el chico creció, conoció gente nueva y, aunque se tomó su tiempo, pudo hacer amigos, aunque ninguna novia por el momento. Su padre y su hermano llegaron a Gran Canaria un año después de que ellos llegaran.
Un año más tarde toda esta familia pudo mudarse y comenzar una nueva vida. Ahora todo aparentaba tener un mejor futuro y, hasta el momento, lo sigue aparentando.


Quizás dejaron atrás esa vida que les parecía buena, pero, sin duda, fue un cambio a mejor.

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