Una nueva vida (Concurso cuento-redacción «Migración. Mar de oportunidades» del FECAM curso 2021/2022)

Todo comenzó en una pequeña ciudad de Londres, donde todo era muy complicado y la gente andaba por los barrios y vendía droga para conseguir dinero. Yo era una niña huérfana sin familia y con una hermana menor que mis padres adoptaron cuando yo tenía dos años. Mis padres murieron en un accidente de tráfico y yo tuve que cuidar a mi
hermana sola y sin nadie que me ayudara. Yo tenía 19 años, no sabía que hacer para poder mantener a mi hermana y poder vivir tranquilas sin ningún problema ni preocupación. Entonces un día caminaba por el barrio, triste y se acercó una mujer hacia mí y me dijo:

-¿Te pasa algo?

No – contesté yo.

¿Segura? – replicó ella.

-Lo que pasa es que mis padres acaban de fallecer y no sé como cuidar a mi hermana porque no tengo dinero y estoy muy mal – acabé confesándole.

-Lo siento mucho, sé que no estas pasando por el mejor momento, pero yo creo que puedes emigrar y crear una nueva vida junto a tu hermana. Y por el dinero no te preocupes yo te presto algo y allí te puede adoptar una familia -expresó la señora.

-¡Muchísimas gracias, no sabes como se lo agradezco! – dije yo con ímpetu.


Al día siguiente mi hermana y yo cogimos el avión con destino a Canarias. Fueron muchas horas de vuelo, pero al fin habíamos llegado a Fuerteventura. Al llegar al aeropuerto, conocimos a una chica llamada Valeria de 19 años que también estaba pasando por la misma situación que nosotras. Nos acercamos a ella y le preguntamos:

-Perdona, por casualidad ¿sabes qué hora es?

-Hola, yo vengo de Barcelona y como allí es una hora más, aquí son las 12:15 de la mañana -dijo Valeria.

-Muchas gracias, es que acabamos de llegar de Londres y estamos un poco perdidas -indiqué yo.

-Yo acabo de llegar de Barcelona y la verdad que también estoy un poco desubicada, afirmó Valeria.

-Si quieres, ¿podemos ir juntas? – le propuse yo.

-¡Muchas gracias! – dijo efusivamente Valeria.


Al cabo de un rato, el guía nos llevo hacia el hotel, para descansar después del largo viaje que habíamos hecho.

Al día siguiente, fuimos a desayunar al restaurante del hotel. Valeria desayunó un huevo frito y cuatro tiras de bacon; mi hermana y yo nos comimos un sandwich mixto con 2 tortitas y un donut. Al acabar de desayunar, fuimos a conocer un poco la Isla de Fuerteventura. El calor era impresionante. Nos recorrimos la Isla de Lobos, la Playa de Sotavento, Puerto del Rosario. Eran las 14:10 y no habíamos comido. Entonces fuimos a un restaurante chino cerca del hotel. Terminamos de comer y como hacia mucho calor decidimos ir un rato a la playa. Después de un día tan largo, nos fuimos a dormir, pero a lo largo de la noche tuve un sueño bastante malo. Soñaba y recordaba el día en el que mis
padres sufrieron el terrible accidente. Al amanecer, Valeria y yo teníamos una entrevista de trabajo y a mi hermana le dábamos clases particulares porque no teníamos dinero para pagarle un colegio. Valeria tenía una entrevista de recepcionista, porque le encantan todos los idiomas y era una genia a la hora de pronunciarlos. Y yo tenía una entrevista de monitora de actividades físicas, porque me encantaba el deporte y era muy buena atleta.
El chico que me entrevistaba me preguntó:

-¿Haces algún deporte?

-Si, hago atletismo, baile y natación, -contesté orgullosa.

¿Te importa si te hacemos algunas pruebas físicas?, -insistió.

Yo asentí. Entonces me llevaron a un gimnasio y me dijeron que hiciera veinte abdominales, flexiones y tuve que hacer muchas pruebas de atletismo y otros deportes. Después de muchas horas de pruebas, me dijeron que en dos días me decían si entraba o no. Al llegar al hotel, le pregunte a Valeria:

-¿Qué tal tu entrevista?

-Muy bien, me dijeron que en dos días me decían el resultado del examen que hice sobre los idiomas. ¿Y a ti como te fue?, – preguntó ella.

-Genial, me hicieron pruebas en un gimnasio y me dijeron que en dos días me daban una respuesta.

Al tener un día tan largo, nos fuimos a dormir con la esperanza de conseguir esos trabajos para poder tener dinero y empezar una nueva vida. Al día siguiente, nos quedamos en el hotel para ir a la piscina y descansar con el solito dándonos en la cara.

Todavía no nos habían dicho nada de los trabajos y Valeria y yo estábamos muy nerviosas porque los necesitábamos. Por fin llegaba la noche y todas nos fuimos a dormir, pero no sé que me pasaba a mí que no podía descansar bien, empecé a sentirme mal y a vomitar. Entonces, a la mañana siguiente, fuimos al médico para ver qué era lo que tenía
y me mandaron alguna pastilla para los vómitos. Saliendo del médico, me llegó una notificación al móvil y era un email del chico que me había entrevistado. Abrí el email y decía:

-Hola, después de haber pensado estos días, mi jefe y yo hemos decidido darte el trabajo de monitora de actividades físicas. Muchas felicidades y espero que des lo mejor de ti en esta profesión.

-Buenos días, muchas gracias por darme el trabajo, le aseguro que no se va a arrepentir, -contesté.

Después de recibir el email, me puse a dar saltos de alegría y a agradecerle a Dios por esta oportunidad. Al día siguiente, Valeria también había conseguido el trabajo, y fuimos a trabajar muy contentas y alegres.

Dos años después, ya teníamos nuestra propia casa, mi hermana ya podía ir al colegio y Valeria y yo seguíamos trabajando y currando día tras día. Ya se podría decir que habíamos empezado una nueva vida llena de alegría, momentos buenos y sin preocupaciones.


¡Colorín colorado este cuento se ha acabado!

Paula Hernández Medina
1ºBachillerato Humanidades
IES Feria del Atlántico

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